Asturias superó el pasado abril, por primera vez, los 13.000 extranjeros afiliados a la Seguridad Social. Es un resultado que, comparado con otros, verifica que la región está entre las que menos inmigrantes reciben. Pero su implicación en algunas actividades, caso de la construcción, tiene ya una apariencia significativa: los asalariados foráneos en el sector, 2.882 a 30 de abril, han aumentado casi un 44 por ciento durante el último año.
Ese balance, basado en información que ayer divulgó el Gobierno central, recoge la repercusión de la creciente presencia en el sector de ciudadanos de países extracomunitarios -de Latinoamérica y África, principalmente, pero también de los procedentes del comunitario Portugal o de Rumanía, integrada en el club de la UE desde el 1 de enero de 2007-. La incorporación de trabajadores extranjeros a la construcción tiene en Asturias como rasgo, común a otras regiones, que está alimentada por un relevante volumen de contratación de trabajadores procedentes de países de la UE.
La intensa obra pública y el auge de la edificación residencial están detrás del aumento de los asalariados extranjeros. También, el déficit de profesionales autóctonos. «Hay mucha obra y aquí faltan trabajadores con la formación necesaria», reconoció Eduardo Donaire, secretario general del metal y la construcción de UGT-Asturias.
Jesús Ángel Alonso, su homólogo en CC OO, habla de «tres bloques» de trabajadores inmigrantes: los extracomunitarios, principalmente ecuatorianos, marroquíes y colombianos; los comunitarios de Portugal o Rumanía, que son contratados directamente en Asturias, y otro colectivo notable de portugueses que recalan por temporadas en la región para trabajos subcontratados de obra pública o residencial por cuenta de empresas de sus países.
Este último grupo, explicaron Donaire y Alonso, es el que más problemas da por presuntas anomalías laborales. Conforme a esas mismas explicaciones, es práctica común que las subcontratas lusas tengan a sus trabajadores contratados en las condiciones -salario, jornada, descansos...- que fijan los convenios de Portugal, cuando la legislación española impone que, al menos a partir de un plazo determinado, esos extranjeros tienen derecho a lo estipulado en los convenios del lugar de destino. UGT y CC OO han instado a la Inspección de Trabajo a estrechar el control sobre las prácticas laborales de esas empresas.
«Aumentan los trabajadores inmigrantes y seguirá siendo así, a la vista de cómo va a evolucionar la pirámide de población asturiana», apuntó Jesús Ángel Alonso. Será así en la construcción, pronosticó también el ugetista Donaire, aunque «estamos muy lejos de lo que ocurre en la construcción murciana o en Madrid, donde el 30 por ciento de los trabajadores de la construcción son inmigrantes».
La nómina de extranjeros que figuran como cotizantes al régimen general de la Seguridad Social sí deja claro que ninguna otra actividad económica está tirando con un vigor parecido de la contratación de inmigrantes. Desde abril de 2006, los asalariados extranjeros en la hostelería también aumentaron, pero a un ritmo mucho menor (10 por ciento). Hay 2.035 trabajadores foráneos en ese sector, 211 más que doce meses atrás. En la construcción, el incremento ha sido cuatro veces superior: Asturias tiene 876 extranjeros más trabajando como peones, albañiles, encofradores u otros especialistas
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